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Ediciòn 19

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Veredas de Diadorim: Tiempo, Ficción e Historia en la obra de Guimaraes Rosa1

SimoneAccorsi

INGLES PORTUGUÉS

Resumen

El texto es un análisis del tiempo ficcional en el Gran Sertón: Veredas de Guimarães Rosa, el gran clásico de la literatura brasilera. Rompiendo con la tradición clásica de la narratología, Rosa teje su historia entrelazando los tiempos en un “desorden” que representa una ruptura con los patrones literarios tradicionales. La autora tiene un interés particular en el tiempo de la neblina representado por Diadorim, un supra tiempo que atraviesa todos los demás y que analiza bajo la perspectiva de las categorías de género.

 

Resumo

O texto é uma análise do tempo ficcional no Grande Sertão: Veredas de Guimarães Rosa, o grande clássico da literatura brasileira. Rompendo com a tradição clássica da narratologia, Rosa tece sua estória entrelaçando os tempos numa “desordem” que representa uma ruptura com os padrões literários tradicionais. A autora tem particular interesse no “tempo da neblina” representado por Diadorim, um “supra tempo” que atravessa todos os demais e que analisa sobre a perspectiva das categorias de gênero.

 

Abstract

The text is an analysis of the fictional time in El Gran Sertón: Veredas by Guimarães Rosa, the great classic of Brazilian literature. Breaking with the classical tradition of narratology, Rosa weaves her story by interlacing the times in a “disorder” that represents a rupture with traditional literary patterns. The author has a particular interest in the time of the mist represented by Diadorim, a “super-time” that cuts across all the others and analyzes from the perspective of the categories of gender.

 

Palabras Claves

Guimarães Rosa

Literatura Brasilera

Gran Sertón Veredas

 

Key Words

Guimarães Rosa

Brazilian Literature

Gran Sertón Veredas

 

Palabras Claves

Guimarães Rosa

Literatura Brasilera

Grande Sertão: Veredas

 

1Este trabajo fue presentado en el Seminario “Historia y Ficción en la Literatura”,realizado por la Escuela de Estudios Literarios en septiembre 29 del 2003, y es un avancedel proyecto de investigación Género y Creación en la Literatura Brasilera: Veredas de Diadorim, registrado en la Vicerrectoría de Investigaciones de la Universidad del Valle.


Veredas de Diadorim: Tiempo, Ficción e Historia en la obra de Guimaraes Rosa

Gran Sertón: Veredas, el clásico de los clásicos brasileros, es un sitio arqueológico inagotable que te arrastra por caminos sinuosos como un juego de baraja que vierte y revierte, ofreciéndose a la recepción como un verdadero mosaico donde la narrativa se transforma en una serie de enigmas autónomos, algunas veces adentrándose por caminos líricos, otras por caminos trágicos.

Una “fábula épica” sin mediación de las musas. Pero si no existen musas ¿a quien cuenta Riobaldo su historia en una interminable narración? Me explicaré: el diablo campea dentro del hombre, en los repliegues del hombre; o es el hombre arruinado o el hombre hecho al revés. Suelto, por sí

mismo, ciudadano, no hay diablo ninguno. ¡Ninguno! Es lo que digo. ¿Está de acuerdo? Dígalo todo, con franqueza: es alta merced que me hace, y pedir puedo, encareciendo. Este caso -por muy extravagante que me vea- es de mi verdadera importancia. Ojalá no lo fuese... pero no me diga que usted, sesudo e instruido, cree en su persona. ¿No? ¡Se lo agradezco! Su alta opinión abona mi valía. Ya lo sabía, la estaba esperando: ahora respiro. Ah, uno, en su vejez, necesita una brisa de descanso. (GSV p. 15)

El “Doctor” que supuestamente es su invitado y lo escucha, no interviene ni una sola vez, ¿Sería el propio Guimarães Rosa? Médico de profesión, eligió pasar gran parte de su vida haciendo medicina por los sertones lejanos, acompañando muchas veces a los peones que llevaban el ganado. Ciertamente, Rosa ha estado durante muchas noches alrededor de las fogatas bajo las lunas del Sertón, tomando notas en sus famosos cuadernos, en una investigación monumental que culminó en la obra cumbre de la literatura brasilera: Gran Sertón: Veredas.

 ¿Ficción o historia? ¿Poesía, prosa o narrativa poética? ¿Reproducción literal del sociolecto hablado en el interior del Brasil o un discurso erudito apoyado en las fuentes vernáculas del habla de su gente, detenido en los tiempos de la colonia? Estas son algunas de las preguntas frecuentes que se hacen losestudiosos de su obra. El Gran Sertón es todo eso a la vez, una narrativa poética, registro inestimable de los mitos, leyendas y tradiciones del Sertón, contadas por un hombre extremadamente culto que fue capaz de transformar todo eso en Ars Poética, depurando el signo lingüístico, a fin de rescatar la energía originaria del vocablo, expresando realidades profundas para llegar a la poiesis perdida con el peso de los tiempos: Al principio, yo hacía y revolvía, y pensar, no pensaba. No administraba el tiempo. Viví sacando lo difícil de lo difícil, el pez vivo del asador: quien está a las duras no fantasea. Pero ahora, con la holganza que se me llega y sin pequeños desasosiegos, ando rumía que rumía y la he tomado el gusto a especular ideas.

El diablo ¿existe y no existe? Doy mi palabra. Abrenuncio. Estas melancolías. Usted puede verlo: existe la cascada ¿y entonces? Pero, una cascada es un barranco de tierra y agua cayendo por él, retumbando; usted consume esa agua, o deshace el barranco, ¿queda algo de la cascada?, Vivir es un negocio muy peligroso.” (GSV p. 15)

El viejo yagunzo Riobaldo, después de muchos años, con la memoria ya obnubilada por el tiempo, narra la historia de su encuentro con Reinaldo, cuyo padre, Joca Ramírez viejo líder sertanero, fue asesinado por oponerse a las nuevas políticas pregonadas por una naciente generación. Reinaldo, que más tarde confiesa en realidad llamarse Diadorim, lo convence para vengar la muerte del viejo líder, por quien Riobaldo había profesado siempre respeto y admiración.

El lenguaje en el Gran Sertón es atemporal. El narrador asume que su contar no tiene ningún orden, como el flujo de conciencia que va haciendo catársis de la memoria:

...¡Arre! Que esa boca mía no tiene ningún orden…

Disculpa me dé usted, de que estoy hablando demás, por los codos. Resbalo. Esto es lo que hace la vejez. También, ¿qué es lo que vale y qué es lo que no vale? Todo. Mire vea: ¿sabe por dónde es por donde no purgo remordimiento? Me parece, lo que no lo deja es mi buena memoria. La lucecita de los santos arrepentidos donde se enciende es en lo oscuro. Pero, yo, me acuerdo de todo. Tuve grandes ocasiones en que yo no podía proceder mal, manque quisiese. ¿Por qué? Dios viene, le guía a uno durante una legua, después se larga. Entonces, todo queda peor que antes. Esta vida es de cabezabajo, nadie puede medir sus pérdidas y cosechas. Pero cuento. Cuento para mí, cuento para usted. Al cuando

bien no me entienda, espéreme. (GSV p. 113)

 

Según el profesor Flavio Aguiar de la Universidad de São Paulo, se podría, sin embargo hablar mínimamente de cinco tiempos: el tiempo de los aprendizajes, el tiempo de yagunzo, el tiempo del antiguo, el tiempo del futuro y el tiempo de las lecciones atemporales, más un supra tiempo que atraviesa todos los anteriores: el tiempo de la neblina. El tiempo de los aprendizajes (en plural porque son varios) Riobaldo cuenta sobre su encuentro con el amor que empieza por su madre, Bigri, y con el odio por Gramacedo, el hombre que recibía los favores de la Bigri. En este tiempo aprende también a manejar armas, a contemplar la naturaleza y a través de las enseñanzas de su sabio compadre Quelemén, sigue buscando la respuesta a las preguntas: ¿El diablo existe o no existe? ¿Es o no es? En lo real de la vida, las cosas acaban con menos formato, ni siquiera acaban. Es mejor así. Pelear por lo exacto, equivoca a la gente. Que no se quiera. Vivir es muy peligroso (GSV p. 70)

¡Cada hora de cada día, uno aprende una nueva clase de miedo! (GSV p. 71) Vengar, se lo digo a usted, es lamer, frío, lo que otro guisó demasiado caliente. El demonio dice mil. ¡Ése! Vige pero no rige... ¿Cuál es nuestro camino derecho? Ni de frente ni para atrás: sólo para arriba. O pararse en corto, quieto. Como los bichos hacen. ¿Los bichos están solos y esperando mucho? Pero ¿quién sabe como? Vivir...Ya lo sabe usted: vivir es etcétera... (GSV p. 76) El segundo tiempo, el de yagunzo, ocurre cuando se transforma en peón a sueldo de los poderosos hacendados locales. En ese tiempo conoce el Sertón que es grande como el mundo, y tánto caminan por esa tierra del interior del Brasil, que terminan desorientados en los confines del oeste, tan perdidos en el espacio y en el tiempo que cuando uno de los habitantes de la región pregunta de dónde vienen aquellos hombres, Ze Bebelo, un compañero, contesta: “Oye, del Brasil amigo”. Vagan por tierras extrañas de extremo abandono, de enfermedades y fiebres, asoladas por guerras intestinas donde el progreso acosa el modus vivendi tradicional de los terratenientes, quienes tienen todo el interés en que las cosas sigan como siempre:  

Nada más llegar allí, mi padrino Selorico Méndes me aceptó con grandes bondades. Él era rico y tacaño, poseía tres haciendas de ganado. Aquí, también fue suyo, la mayor de todas... De las cosas de negocio y uso, en lo lidiante, tampoco hablaba casi. Pero le gustaba conversar, contaba casos. Altas artes de yagunzos -eso lo amaba, constante- historias. 

Ah, la vida vera es otra, de ciudadano del sertón., ¡Política! Todo política y potentes jefaturas... Adelante, por ahí arriba, todavía un hacendero crecido se reina mandador: todos dueños de dependientes valientes, pandillas de criollos sobre el trabuco y la carabina escopetada. Domingo Toro, en el Alambique, el mayor Urbano, en la Hacienda Macaza, los Silva Sales en la Crondeúba... y tantos, tantos. En esto que en la extremidad de cada hacienda desaparece y surge un camarada de centinela, que sobraza el palo de fuego y vigila como una onza que come osamentas. Eih. Lo mismo en el barranco del río, y si se baja aquel San Francisco, que aprueba, cada lugar es sólo de un gran señor, con su familia general, sus yagunzos mil... (GSV p. 89)

 Si nos proponemos “desbarajar” los diferentes tiempos en la tesitura de la narración encontramos también el tiempo del antiguo que permanentemente retorna y se asocia con las historias del Imperio cuando había esclavitud y notables señores que los torturaban. En ese tiempo están también los padres misioneros extranjeros que llevan la catequesis al Sertón. Pobreza, enfermedades, latifundismo y religión mezclados en el inicio de los tiempos.

El cuarto tiempo, o tiempo del futuro, aparece relativamente poco en el Gran Sertón. Una muestra es Zé Bebelo que quería elegirse diputado y en el afán de construir su cacicazgo electoral empieza a mostrar a la gente el poder del voto. El intento de llevar “el progreso democrático” al Sertón, las luchas entre los viejos poderes y los nuevos liderazgos son un eje importante en torno del cual se desarrolla el relato. Lo que el Sertón podría ser y no es hace parte del discurso del narrador y sirve de contrapunto a la realidad existente: es un futuro cuestionado permanentemente en la novela. Este tiempo comparece también con la ausencia, si tenemos en cuenta que el futuro de Riobaldo con Diadorim no existió, transformándose en una herida que no cierra.

 El tiempo de las lecciones atemporales está lleno de historietas que son moralejas ilustrativas de la vida del Sertón, cuentos por ejemplo que ilustran como era común el caso de los curas que tenían familia y casos más trascendentales como el del doctor Hilario, inspector de policía que al ser interrogado sobre quién era la autoridad ahí, señala a otro hombre, que acaba recibiendo una tremenda paliza, lo que hace a don Habão llegar a la edificante conclusión: “otro puede ser uno, pero uno no puede ser otro”. Sabidurías que son una especie de Eclesiastés del Sertón.

Todos esos tiempos sin embargo están atravesados por un supra tiempo o tiempo de la neblina, neblina representada por Diadorim que está siempre presente durante todo el relato de Riobaldo, el cual evoca también sus otros amores siguiendo el modelo de la célebre dualidad, antigua, clásica entre la carne y espíritu, dualidad cuestionada (como todo) en la obra de Rosa. Otacilia la dama caballeresca inalcanzable, la Beatrice de Dante, la Laura de Petrarca, que al final se vuelve Carne porque acaba casándose con Riobaldo. Nhorinhá la prostituta y que debería ser símbolo de la carne en oposición al espíritu, es descrita con una belleza poética increíble, envuelta en un aura de poesía, porque es la que tenía “un aire de niña chiquita”. Miosotes y Rosauarda, las flores de su iniciación masculina y María-da-Luz y Ortencia, las últimas que estuvieron con él antes de su matrimonio, componen un universo de siete mujeres que son clave para comprender la novela y los valores del narrador, además, son la base fundamental de los ritos de pasaje de la vida de nuestro personaje que nos lleva a otros desdoblamientos en el tiempo, fundamentales para que podamos entrar a un inmenso espacio simbólico de la novela.

 Es ese, sin duda, el tiempo más importante en la obra de Guimaraes Rosa que está marcada por el hecho de que la lógica racionalista no es la única manera de aprehender lo real. Diadorim, niña criada como hombre para poder sobrevivir en el Sertón masculino, fue el eje de la vida de Riobaldo que se enamora del “amigo” sin saber que él era mujer: ¿Diadorim era más odio que amor? Me acuerdo de él en esa hora, en ese día tan marcado. ¿Cómo fue que no tuve un presentimiento? Usted mismo, usted puede imaginar ver un cuerpo claro y virgen de muchacha, muerto a mano, acuchillado, tinto de su propia sangre y los labios de la boca decorados de blanco, los ojos de un determinado estilo ¿medio abiertos medio cerrados? Y esa muchacha de quien usted gustó, que era un destino y una sorda esperanza en su vida. ¡Ah Diadorim...! Y tantos años ya se pasaron. Diadorim mi neblina. (GSV,  1958 pág. 182)

 

A partir de la década del 50, los discursos estuvieron enmarcados dentro de vigorosas corrientes en pro de los derechos de las minorías étnicas, culturales y sexuales. El advenimiento de la antropología cultural nos muestra la existencia del otro que vive y piensa diferente, cuyas prácticas, representaciones y sentires son específicas. En el Brasil eran candentes las discusiones, movimientos y manifestaciones públicas a favor de los homosexuales o de los derechos de la mujer. Como parte de la intelligentsia brasilera Rosa también trae a colación sus puntos de vista. Sin haber hablado una sóla vez sobre feminismo o discurso de minorías el autor construye un relato donde un hombre acaba por no avergonzarse de amar a otro hombre y las mujeres son capaces de actuar en esferas antes vedadas a ellas:

El dilema en el que el personaje se encuentra, resuelto apenas al final de la narrativa, despues de la muerte de Diadorim, con la revelación de su verdadero sexo, lleva a Riobaldo diversas veces a identificar su sentimiento con una fuerza malévola, un acto del diablo. *...esta identificación en vez de revertir su sentimiento de cierta magia, sirve apenas para enfatizar la dualidad del protagonista -hombre dividido entre dos mundos: uno de orden mítico-sacral y otro de orden lógico- racional (Coutinho 2001 p. 42).

 El impase al que es conducido Riobaldo se vuelve todavía más complejo si se tiene en cuenta el hecho de que su ambigüedad encuentra una justificación objetiva en Diadorim, personaje que engloba en su propia esencia los elementos contradictorios del espíritu humano. La presencia de este personaje andrógino y dual es clave en la construcción del relato ya que disloca el conflicto de la esfera meramente subjetiva a un cuestionamiento general al respecto de la naturaleza humana y de lo que se considera como “realidad”. ¿ No sería tal vez esa la mejor manera de cuestionar las representaciones tradicionales de los roles relativos a la feminidad y masculinidad?

En el Gran Sertón: Veredas las mujeres son las que tienen en las manos el tiempo y la historia de la vida y de los hombres. Rosa en ese viaje extraordinario por los mundos de la cábala, la mística, la metafísica y las revelaciones, parece cimentar en el espacio y tiempo no solo la historia de nuestra gente del común sino también las vicisitudes históricas del pueblo brasilero. Al final ganó el Sertón, tierra del olvido, que se volvió personaje universal a través de la literatura.

En 1967 Rosa publicó su obra maestra. Poco después fue elegido para la Academia Brasilera de Letras. En su discurso dijo a los académicos que por tanto tiempo le habían cobrado esa publicación, que no lo había hecho antes porque en una oportunidad una gitana andariega que deambulaba por los sertones le había dicho que él escribiría una obra cumbre de la literatura brasilera pero sin embargo se moriría inmediatamente después.

Tres meses mas tarde el escritor sufrió un infarto que lo mató instantáneamente. Una vez más, una mujer, una gitana, “fina flor” y expresión de la cultura popular, había tenido los secretos de la vida y de la muerte, en sus manos...

  

Bibliografía

Aguiar, Flavio. Grande Sertão em linha reta, en: Outras Margens, Estudos da Obra de Guimarães Rosa. Belo Horizonte: PUC Minas Brasil. Autentica editora, 2001.

Beauvoir, Simone. Le Deuxième Sexe, Paris: Gallimard, 1949.

BosiI, Alfredo. Historia Concisa de la Literatura Brasileña. México: Fondo de Cultura

Económica, 1982.

Butler, Judith. Gender Touble, Feminism and the Subversion of Identity. New York:

Routledge, 1990.

Coutinho, Eduardo. Guimarães Rosa e a Palavra Poética, en: Revista Range Rede, Dossie Guimarães Rosa, Ensaios inéditos y outras prosas, Brasil: UFRJ Rio de Janeiro,. No.2 Año 2 1996. 7-17

Kant, Emmanuel. Observaciones acerca de lo Bello y lo Sublime. México: Ed. Porrúa, 1978.

Rosa, João Guimarães. Grande Sertão: Veredas. Río de Janeiro: José Olympio, 1967 Scott, Joan W. Only Paradoxes to Ofter. French Feminist and the Rights of Man. Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press, 1996.

 

Simone Accorsi

Directora de la Escuela de Estudios Literarios de la Universidad del Valle, directora del Grupo de Estudios Brasileros y miembro co-fundadora del Centro de Estudios de Género, Mujer y Sociedad de la Universidad del Valle. Fue docente del Post-grado en Educación en la Universidad de Santa Ursula de Río de Janeiro. Magíster en Historia Andina de la Universidad del Valle en 1997. Completó varias licenciaturas en Idiomas y Literaturas en la Universidad Federal Fluminense, Río de Janeiro, Brasil. Ha publicado varios artículos. Co- compiladora de los libros: Discurso, Género y Mujer (1994), Sujetos Femeninos y Masculinos (2001), Género y Sexualidad en Colombia y Brasil (2002). Publicó en el 2003 el libro Terra Brasilis, una recopilación de investigaciones que ha realizado sobre el Brasil, su tierra natal.

 

 

Universidad del Valle, Facultad de Humanidasdes, Escuela de Estudios Literarios. Tel. 3212161. Cali, Colombia.