“El Esclavo Negro en la Vida Sexual y Familiar del Brasileño” de: Casa-grande y Senzala, escrita por Gilberto Freire.” (Capítulo IV)


“The Black Slave in Family Life and Sexual Brazilian” from: Casa-grande y Senzala, by Gilberto Freire

(Chapter IV)

 

Rigoberto Banguero Velasco

 

1.

En la introducción Gilberto Freire es el escritor por excelencia que introduce en la narrativa contemporánea el género de la novela histórica y social, con líneas matrices de investigación que abarca campos académicos y culturales, desde la antropología, la historia-social, la psicología experimental, y la lingüística, pensamientos a través de los cuales, recrea la cotidianidad de los señores de la casa grande, y la, de los esclavos, esclavas, con nominaciones de bozales, piezas de india, muleques, mulecas, ayas o amas de leche, yayas o señoras, personajes que confluyen en un mundo contradictorio, plasmado de dramas y, festividades, que son el alimento de la raíz filosófica y literaria de la trama de la novela, desde ese escenario real e imaginario y exagerado por instantes, escruta con pasión de escritor omnisciente, la línea del tiempo señorial adscrito a la irracionalidad filosófica y política de un sistema de esclavización en el nordeste de Brasil (Mina Gerais, Bahía, Recife y Pernambuco), contexto geopolítico, cubierto por una belleza exótica, con sutilezas estéticas que simbolizan una topografía planimetríca, húmeda y amazónica, donde los relatos adquieren la fuerza de metáforas perceptibles e imperceptibles, absortas, que narran bellamente las congojas melancólicas, nostálgicas y panópticas, que se inmiscuyen en las escenas dantescas de la casa-grande y de las senzalas, circunloquio que se construye entre el amor y la crueldad que logra estremecer al lector que se ofusca por lo que ocurre en el corazón de las fazendas, metáforas que se humanizan y dan cuenta de la más villana realidad y, que a través de la ama de leche, se convierte en el cordón umbilical ligado a los niños de los amos fazendeiros, descubre a través de su pluma como se tejen las relaciones sexuales incestuosas, dolorosas, mágicas e inclementes que van cumpliendo los designios trágicos del muntu, en que la infidelidad, es la norma básica del deseo impuesta por la monocultura del fazendeiro, que termina finalmente en el irrespeto y de la inmoralidad ética, en una simbiosis de costumbres ancestrales y modernas entre amos y esclavos, y que en el fondo de la cuestión, rompe con las ideas sacras del puritanismo europeo que se autodenomina impoluto, crisol de razas puras, pero degradante, hechicero y pandémico, es contra esta racionalidad judeo-cristiana, que emergen códigos de resistencia que luchan contra el exclusivismo, y la pureza de sangre. Ahora bien, la estructura arquitectónica de la Senzala contiene espacios donde bulla la sensibilidad de los esclavos negros originarios del Sudan, quizás para los expertos de la literatura infantil, deberían investigar sobre los apellidos que ellos consideran son extraídos de la mitología oriental, tales como los Hausas, jaggas, ardas, bereberes, baguirmi, mangbath, karuri, mandingas, yorubas, bantúes, las cuales son el producto de la retaliación eugenésica, de la jerarquización de los grupos sociales africanos que poblaron las diferentes capitanías, naciones culturalmente desarrolladas, unidas a una diversidad de lenguas y dialectos que explican porque, el Brasil se caracterizó, en América latina por la fortuna del arribo de las mejores condiciones de esclavos, con altos conocimientos y calidad cultural que permitió, la selección de razas o stocks que sembraron las bases de los comienzos de la nación brasileña, el eslabón o anclaje, fueron las naciones hausas, bereberes, y felates estos últimos, denominados esclavos blancos, islamitas que hablaban y escribían en árabe y que dominaban practicas avanzadas en la religiosidad, manufacturas, arquitectura, desarrollo agrícola, pastoreo y artes plásticas. Freire es quizás, el escritor con una condición humana que transita los laberintos claroscuro místicos, reales, que a través de una rica descripción paralela permite al lector que este vaya descifrando los signos de la lujuria, de la macumba, del frenesí que se escarmienta en la Senzala, por los esclavos africanos, que luchan por su libertad, así, sea con la imaginación y personificación simbólica escatológica ancestral para sobreponerse ante terrible destino, lo que de hecho afecta la estructura mental de un lector que se transforma en un narrador activo, ligado a lo que, los esclavos determinaron, horas, días, y años, elementos que constituyen la metáfora del tiempo, y que se transformaron en la divinidad sagrada de los Orichas Nanan Baruque (diosa oricha de los misterios y de la creación del mundo), y a partir de allí consolidaron el movimiento de 1835, en la capitanía de Bahía, entre las causas además de ser económicas, reclamaban la libertad de su religiosidad, es decir el retorno al islam, a las creencias que devenían del culto sacro del Corán, en contra del catolicismo que los amos fazendeiros practicaban en las casas grandes, y que hacían extensivo a las senzalas con toda su perdición.

  1. En el desarrollo de la tesis 1: La cultura del negro es superior a la del indígena y hasta del portugués blanco, en aspectos de la cultura material, espiritual, moral y superior en capacidad técnica y artística.

La dimensión de la figura de Gilberto Freire, a mi parecer, significa para la narrativa moderna de américa latina, un despertar de las vivencias oblicuas[1] en cuanto al método de tratar los orígenes del afrobrasileño no solamente desde los stocks de esclavos negros que arribaron al nordeste de Brasil y que historiadores como Nina Rodríguez han esbozado, afirmados en las teorías del Darwinismo social de los antropólogos, sociólogos e historiadores brasileros y eurocentrista, que arguyen de que las razas que poblaron el Brasil, la única fueron los Bantúes. Sin embargo, en su pertinaz lucha contra el canon de la ortodoxia académica, deduce que las naciones que vinieron de áfrica constituyeron una diversidad cultural, racial y lingüística con una simbología rica en expresiones de corporeidad o fenotípica, y genotípica que se manifiesta en la lúdica, en el conocimientos de prácticas agrícolas, religiosas, sexuales, arquitectónicas y sociales, es decir, las demás culturas se identifican con el negro en todos los sentidos, en lo simbólico, en la gastronomía, en la sexualidad, que para él, es un ritual y forma parte de su cosmovisión africana. En este sentido, afirma Freire, que los negros han sido dendolatras[2] y que además aportaron mejores aspectos creativos, simbólicos a la formación económica y social del Brasil mejor que los portugueses blancos. La formulación de este planteamiento teórico riñe con principios de la eugenesia en el sentido de que el negro es más fuerte por el sistema de sudoración y por su extroversión rasgos característicos de la personalidad que le hacen ser más adaptable al medio[3]. Un criterio histórico-cultural que muestra la matriz sicológica sobre las diferencias genotípicas es la introversión del indio y la extroversión del negro. En esta relación, el primero demuestra incapacidad social y étnica, que psíquica y biológica, nótese que las naciones africanas que llegaron al Brasil en calidad de esclavos no eran nómadas sino sedentarios con desarrollo de conocimientos en prácticas agrícolas, crías de ganado, también muestra las diferencias entre los ritmos de las danzas amerindias que son más dramáticas, y apolíneas en oposición de las danzas dionisiacas de los esclavos negros[4]afrobrasileñas, ruidosas y exuberantes. Otro aspecto que reafirma esta tesis estriba en que el negro de la américa portuguesa fueron negros esclavos que dirigían la población de los “Cafusos” que se distinguían por el cruzamiento de negro con india y lideraban una estructura social, agraria y practicaban una doctrina religiosa, todos hablaban portugués con la misma inteligencia de los negros de quienes aprendían. Gilberto Freire argumenta citando a Leonard Williams, Hrdlicka, que la producción de pigmento con intervención de las glándulas suprarrenales y pituitarias, son glándulas productoras de calor, y de la pigmentación, concluye que los negros se adaptan mejor que los rubios y albanos en los climas calientes, sin embargo se considera que la relación del pigmento con el medio físico, es uno de los problemas más difusos de la antropología[5]. Freire va confirmando su tesis de la extroversión y de la inequidad social y étnica del amerindio con relación al desarrollo mental más prolijo del negro, a través de respuestas culturales que contrasta a la teoría de la superioridad de los dolicos-rubios la cual ha recibido fuertes recriminaciones en sus propios espacios academicistas antropológicos/sociológicos sobretodo, y para ello, se respalda en estudios comparativos entre bantúes y europeos en África del sur, deduce la mayor precocidad y el más rápido desarrollo mental de los bantúes hasta la edad de doce años en contraste con el desarrollo más desmesurado y retardado del europeo hasta la pubertad, aunque mayor que el de los negros de esa edad en adelante, excede al blanco en memoria, intuición o percepción inmediata de las cosas y capacidad de asimilación. Al Brasil llegaron esclavos del área de influencia más penetrados con el islamismo, negros mahometanos de cultura superior no solamente a los indígenas sino de colonos blancos portugueses, hijos de portugueses analfabetas y semi-alfabetas. Finalmente Gilberto Freire muestra con una exquisitez literaria el proceso de poblamiento del Brasil, desarrolla sus problemáticas, las procedencias, los debates, las dificultades teóricas para confirmar que los bantúes (congós, angolas, etc), no fueron los únicos exclusivos, y no solamente se habló la lengua bantú, hubo por el contrario una diversidad lingüística que no se conocen en otras naciones, tales como Nagó-yoruba o gege. De todas formas para el Brasil la importancia de África se hizo contemplando otras necesidades y otros intereses, la ausencia de mujeres blancas, las necesidades de técnicas en laboreo de metales al surgir de las minas, negros inteligentes para el trabajo de los metales y otros para el trabajo de la tierra (hotentotes, bosquimanos), y el mejor stocks importado para la región minera, Pernambuco y Bahía beneficiados con mejores esclavos que Rio de Janeiro. Seguidamente se presenta la tesis 2, la cual es la reafirmación de los antropólogos, sociólogos, psicólogos, literatos e historiadores pertenecientes al canon inter/transdisciplinario científico del Brasil, en relación a que fueron las senzalas las que transmitieron desde sus comienzos, las enfermedades y otros males a los señores de la casa grande. Aspecto que ha sido sometido a fuertes críticas en defensa del esclavo negro y del negro, significa discriminación múltiple y una posición determinista geo-cultural.

  1. En el desarrollo de la tesis 2: A través del ama de leche, el niño de la casa-grande solo recibió de la Senzala influencias perniciosas, recibiendo con el primer alimento, los gérmenes de todas las enfermedades y supersticiones africanas.

Gilberto Freire parte de la premisa de que la relación del blanco-niño en una relación sexual con la aya negra a través del amamantamiento, a mi parecer, implica dificultades de carácter psíquico por la dependencia exclusivista que este adquiere, y que se refleja posteriormente en la edad adulta, puesto que, este joven aristócrata de la casa-grande se siente atraído por mujeres negras a tal punto de necesitar de la catinga[6]así hubiesen contraído matrimonio. La sexualidad del esclavo negro se le atribuye al carácter orgásmico de las fiestas que se cimento en un involucrado erotismo, el de los negros africanos es un sexualismo que para excitarse, requiere estímulos tales como las danzas afrodisiacas, culto fálico y orgias, en este sentido no fue la negra, sino la esclava negra e india quien inicio la vida sexual a los niños de las familias de la sociedad brasileña, por lo tanto dice nuestro escritor en su crítica analítica al historiador Nina Rodríguez, que no se puede responsabilizar al negro de las irresponsabilidades del sistema social, ya que a los señores de la casa-grande, solo les importaba las crías, mas esclavos, mas muleques. En estos términos, la narración adquiere visos dramáticos cuando se contamina la Senzala por el mal gálico o lúa (sífilis), por los señores de la casa-grande a negras esclavas de 12 años, así mismo la ama de leche fue contaminada por el niño de pecho, extendiéndose así, por este medio, la contaminación, de la casa grande a la Senzala. Reafirmo entonces, que la estructura arquitectónica de la casa-grande permitió un proceso monocultural esclavista, con diferencias de clase, una que trabajaba y otra que ostentaba el poder “los señores” los cuales desarrollaron un refinamiento erótico, que promovió el ocio, el sadismo, el abuso sexual hacia los negros de parte de los blancos portugueses, y que Freire critica duramente, cuando estas formas sádicas se le atribuyen a la lujuria africana, en la cual la brujería fue solo un estímulo que conocieron dentro del marco de la superestructura sexual, fluctuaron creencias, rituales, magias sexuales, la brujería del sapo, formo parte de la hechicería de la macumba, cómplice de la infidelidad de las señoras. Gilberto Freire recrea en la parte literaria, la relación del niño esclavista con la aya negra a través de las canciones de arrullo en la voz del ama de leche, de fantasmas, duendes, apariciones que transitan en los tejados, que rondan los patios de las casas, aparición del boitata para los niños que lloran en la noche, y no se callan, el negro de la bolsa, negros viejos, y papafigos, la cebellina (ahorcado), en este trasegar por la literatura Freire reivindica la institución africana Okpalo que son negros narradores, viejos de cuentos, son bangues que narran historias ancestrales, y pudo observar el fenómeno de la reduplicación de la silaba tónica cuyo acento se hace en la última silaba y se acentúa en las palabras que terminan en N y S, ejemplo balcón, cartelera, difícil, brújula. Este lenguaje infantil suavizo el contacto de la criatura con el ama negra, algunas palabras se suavizarían en la boca del ama africana, el lenguaje infantil brasileño tiene un sabor africano, surgieron palabras tales como: caca, pipi, bum-bum, dindhiño, ten-ten, ne-ne, ta-ta, papa, pápato, Lili, mimi, co-co. Este fue el papel del ama negra junto a la criatura y del esclavo negro junto al hijo del amo blanco. Los nombres propios fueron ablandados (Alberto, Bebeto, betinho, Teresa tete, Antonia dondon, toinha, Zoila lala, Pedro pepe,), todo el idioma sufrió una transformación en cuanto a la pronunciación en el Brasil, lo que no ha sido posible en otros países con idiomas como el inglés y el francés. Una veta para la investigación  lingüística en la transformación de nuestra lengua, son los estudios sobre la alteración gramatical del idioma nacional como resultado, de la compenetración entre la lengua africana y el castellano.

En la conclusión: Gilberto Freire con su obra, me permite conocer profundamente, el comienzo de poblamiento de las capitanías del nordeste de Brasil (Pernambuco, Recife, Bahía, Mina do Gerais), a través de los intensos debates con los académicos del canon histórico y literario oficial que se centra en el stocks exclusivista de la nación africana de los bantúes, como única posibilidad racial monocultural defendida por las elites aristocráticas brasileras desde los siglos XVI, XVII, XVIII, XIX, y hasta en la actualidad. Sin embargo, la pluma del escritor antepone a ese exclusivismo la diversidad cultural, pues la relación África/Brasil trajo otras naciones también avanzadas como los hausas, los ardas, los angolas, jaggas, bereberes, mandingas, Kuri, yorubas entre otras, razas que aportaron significativamente al desarrollo sociocultural del Brasil.

Un aspecto metodológico a considerar para mi trabajo de investigación sobre “los comienzos del poblamiento negro y su desarrollo sociocultural en Quilichao, Suarez y Buenos Aires, siglos XVIII-XIX”, es el referente a la descripción de la cotidianidad que hace Freire de los señores y los esclavos negros, en un contexto como el de la casa-grande y la senzala donde transcurren la vida social de estos dos grupos sociales marcados por un fatídico destino de la esclavitud. Considero que en la historia Colombiana este tipo de trabajo investigativo se ha realizado escasamente y por el lado del género como la novela histórica[7].

 

[1] El sentido de la oblicuidad en una narralidad, se precisa, en que la metáfora insinúa sin presentar, sugiere sin explicitar, evoca sin nombrar, alude sin decir; la metáfora habla en forma oblicua, apela a connotaciones. y a la perífrasis no indica tanto riqueza semántica pero si indecisión semántica sobre narrativas en campos referidos religión, metafísica, historia, antropología y literatura.

[2] Practican el culto a los árboles, reflejan su adoración a la naturaleza y la certeza de que el ser humano, es el centro de dicha naturaleza, es un pensamiento filosófico relacional ancestral de autoconservar la naturaleza.

[3] Al respecto podría enunciar que otra cultura diferente al negro podría subsistir en el pacifico colombiano y en el Brasil en las plantaciones, el indígena fue relegado a las mesetas por los fazendeiros porque estos no tuvieron la capacidad de interactuar socialmente con ellos.

[4] Xangos o Catimbo, es el lugar donde se realizan las ceremonias religiosas del culto negro que en rio de janeiro se llama macumba y en bahía candomble.

[5] Al respecto la antropología aun sigue naturalizando la relación hombre-naturaleza y en esta materia presenta dificultades para encontrar la via del conocimiento

[6] La catinga es el olor de las esclavas negras que se origina de una glándula balbucea de los climas y que atrae al blanco, de aquí surge el termino mizanga que en la actualidad es una asociación de negros jóvenes afrodescendientes que reivindica los derechos sexuales, reproductivos, políticos, sociales y culturales, se trabaja además el tema de la estética de la mujer afro, el pelo, usar el pelo al natural sin pelucas, ni el pelo aplanchado, usar la mota todo en relación con el quererte, la autoestima, tu color de piel y los colores que te combinan.

[7] Por ejemplo María de Jorge Isaacs, donde se narra la relación de los esclavos y amos en el Valle del Cauca en el siglo XIX, igualmente, la Marquesa de Yolombó de Tomas Carrasquilla. Entre otras.

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