Editorial

  • Alvaro Bautista Cabrera Universidad del Valle

Resumen

En nuestros días lo que la literatura no representa lo hacen otros medios. Ella parece relegada a las escuelas de literatura y a un puñado de personas que se escaparon de la masificación educativa de las ciencias puras y de las disciplinas en apariencia más útiles. Disciplina centrada en la palabra creativa, parece ser rebasada su poiesis por los que la estudian, enfocados en perspectivas que unas veces la encienden y otras, apagan su poder poético. Sin embargo, hay algo que puede representar la literatura y que otros medios no lo pueden hacer: concebir el legado del mundo una vez reaparece la gruta de Platón. Una vez estamos de regreso a la caverna, la literatura es el rezago, el vestigio de lo que vimos a cielo abierto, el mensaje de los que afuera se debaten por no morir de calor, a manos de los puñales y de la falsedad convertida en moneda corriente. Es el cuento para vivir en la oscuridad de los vientos y las atmósferas agotadas. Para prender una vela en medio del desconcierto y velar por el resto de imaginación que no han conquistado las series televisivas, los relatos noticiosos, las plegarias de los sacerdotes infames.

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Fabio Arias (Farías). Bulevar del sueño. Colección Las ofrendas. Cali: Programa editorial de la Universidad del Valle.2018. Impreso.
Publicado
2018-09-24
Como citar
BAUTISTA CABRERA, Alvaro. Editorial. Poligramas, [S.l.], n. 46, p. 1-2, sep. 2018. ISSN 2590-9207. Disponible en: <http://poligramas.univalle.edu.co/index.php/poligramas/article/view/6999>. Fecha de acceso: 23 mar. 2019 doi: https://doi.org/10.25100/poligramas.v0i46.6999.
Sección
Nota Editorial

En nuestros días lo que la literatura no representa lo hacen otros medios. Ella parece relegada a las escuelas de literatura y a un puñado de personas que se escaparon de la masificación educativa de las ciencias puras y de las disciplinas en apariencia más útiles. Disciplina centrada en la palabra creativa, parece ser rebasada su poiesis por los que la estudian, enfocados en perspectivas que unas veces la encienden y otras, apagan su poder poético. Sin embargo, hay algo que puede representar la literatura y que otros medios no lo pueden hacer: concebir el legado del mundo una vez reaparece la gruta de Platón. Una vez estamos de regreso a la caverna, la literatura es el rezago, el vestigio de lo que vimos a cielo abierto, el mensaje de los que afuera se debaten por no morir de calor, a manos de los puñales y de la falsedad convertida en moneda corriente. Es el cuento para vivir en la oscuridad de los vientos y las atmósferas agotadas. Para prender una vela en medio del desconcierto y velar por el resto de imaginación que no han conquistado las series televisivas, los relatos noticiosos, las plegarias de los sacerdotes infames.

Mediante la relevancia autoficcional, de Jesús Eduardo Oliva Abarca, el primer artículo de la Poligramas 46, “El laboratorio de literatura potencial”: la ficción en los textos autobiográficos de Sergio Pitol y Ricardo Piglia”, indaga cómo y por qué estos autores eligieron la literatura privada. A continuación, retorna la falsa literatura privada, la autoficción, como novela de formación en una lectura del primer Vallejo, con “La bildungsroman vallejiana: hermenéutica literaria de la obra Los días azules de Fernando Vallejo, en El río del tiempo”, de Johanna Gallego Castrillón, promoviendo la lectura de Vallejo como formación del lector-pensador. El siguiente artículo se propone hacer dialogar obras del siglo XIX del país vallecaucano; lo realiza Alejandro Alzate, en “María y El alférez Real: Diálogo temático y perspectivas de región”, resaltando los cúmulos y resortes de una región idealizada en estas literaturas, aunque la crítica busca en nuestros días darles transcendencia de voces emergentes de aquellos años. Luego, estimado lector -invisible por lo demás-, a partir de una analítica narrativa cubana sin magias retóricas, “Cercanías transculturales a los bantuismos en la lengua coloquial cubana”, de María Teresa Acosta Carmenate, aborda la historia transcultural de palabras como jumagua, que para los taínos es mogote (loma que es más que colina y menos que gran montaña) hasta cuando “migra” en gemelo. Ya al final, Domingo César Ayala, en el artículo “En torno a Cántico, notas sobre la recuperación de una poesía excéntrica”, arguye que antes del trabajo clásico sobre este grupo de Guillermo Carnero de 1976, había comenzado en Málaga la incorporación de este grupo en el canon literario español.

Presentamos dos reseñas: “Soledad y terror en Canción dulce de Leïla Slimani”, de Martha Isabel Muelas y una segunda de María del Rosario Spina sobre un conjunto de diversas lecturas de Noé Jitrik, publicado bajo el título Fantasmas del saber (lo que queda de la lectura).

Hojarascas en esta ocasión se compone de una antología del Maletín de relatos del Pacífico, resultado del Diplomado Pacífico que se desarrolló entre septiembre y diciembre del 2016, ideado por los Consejos Comunitarios y la estrategia REDD+ de Fondo de Acción, bajo la tutela de los escritores Juan Álvarez y Juan Cárdenas y la especialista en cambio climática Elizabeth Valenzuela. De este Diplomado y Maletín hicieron parte los estudiantes del Plan de Licenciatura en literatura de la Universidad del Valle, Yaír André Cuenú y Juan Sebastián Mina. Yaír y Juan Sebastián, a solicitud de Poligramas y con el permiso de los editores del Maletín, han hecho una antología para Hojarascas. El lector puede sumergirse en este Pacífico verbal diverso y asombroso, que muestra voces de y sobre uno de los países de Colombia que poco a poco va ganando reconocimiento, tinta y eco en las letras y los medios culturales de Colombia. Más allá de Carlos Arturo Truque (Condoto, Chocó, 1927 - Buenaventura, Valle, 1970), Helcía Martán Góngora (Guapi, Cauca, 1920 - Cali, Valle, 1984), Arnoldo Palacios (Cértegui, Chocó, 1924 - Bogotá, 2015), Farías (Fabio Arias, Baracoas, Nariño, 1950 - Cali, Valle, 2014), Alfredo Vanín (Saija - Timbiquí, Cauca, 1950), Medardo Arias (Buenaventura, 1956) , entre otros, el Maletín presenta una literatura de ficción y no ficción, una poesía que le habla al enclaustrado Colombia con el llamado, el aviso, el canto de un mundo que entre barbarie y marimbas, trata de recobrar su nicho y hablar alto a los poderes salvajes y feudales de nuestro país. Como dice Farías:

Desde la paciencia de los frutales
pude oírme levemente
sobre la tempestad primera.
Cocales y platanales
abrieron su hogar antiguo
jugaron a volverse herencia.
Pensé, entonces,
cómo sería la tarde
del potrillo aquel
-náufrago-
desbordado de caimitos.1

El director

Junio de 2017

Álvaro Bautista Cabrera
Universidad del Valle, Cali, Colombia
Fabio Arias (Farías). Bulevar del sueño. Colección Las ofrendas. Cali: Programa Editorial de la Universidad del Valle, 2018. Impreso.